Cómo preparar la terraza para el invierno: una guía práctica para hostelería

Home

Blog

Terraza de hostelería junto al mar con sillas Wind de Garbar
 

Hostelería · Terrazas

Cómo preparar la terraza para el invierno

Una guía práctica para hostelería

4 min de lectura

 

“

Apilar, limpiar, guardar y volver a empezar.

 

Preparar una terraza para el invierno no significa cerrarla; es más bien un ejercicio para adaptarla a una estación en la que las reglas cambian un poco.

En verano, una silla libre dura poco. En invierno, puede pasar semanas esperando a que alguien se siente. Las mesas que en julio parecían pocas de repente sobran, el parasol deja de ser imprescindible y ese rincón que huía del sol se convierte, curiosamente, en el más buscado. Las terrazas también tienen estaciones. Cambia el tiempo y cambia también la manera de ocuparlas.

Para un bar, un restaurante o un hotel, la llegada del frío es una buena ocasión para observar el espacio con otros ojos. Preparar la terraza para el invierno no consiste necesariamente en recogerla. Consiste en decidir qué se queda, qué se apila y qué se guarda. Y aprovechar para cuidar el mobiliario antes de que empiece la siguiente temporada.

01

No hace falta guardarlo todo

Una terraza orientada al sol puede seguir siendo uno de los mejores lugares del restaurante incluso en enero. En cambio, una zona expuesta al viento o que apenas recibe luz probablemente pueda reducirse hasta la primavera.

A veces basta con redimensionar la terraza. Dejar fuera las mesas que realmente se utilizarán y almacenar el resto facilita el servicio, libera espacio y evita tener mobiliario expuesto innecesariamente. Además, una terraza con seis mesas ocupadas suele resultar bastante más acogedora que otra con veinte mesas esperando clientes.

Terraza al solMesa al sol en una terraza junto al mar con sillas Wind de Garbar

Las zonas con más horas de sol son las que mejor funcionan en los meses fríos.

02

Apilar es ganar metros cuadrados

En hostelería, el espacio que ocupa una silla cuando no hay nadie sentado en ella importa casi tanto como su comodidad.

Por eso, cuando la ocupación de la terraza baja, apilar es una de las formas más sencillas de ganar espacio. Sillas como Wind o Fresh, ligeras, resistentes y apilables, permiten retirar en pocos minutos las unidades que ya no se necesitan y volver a sacarlas cuando se vuelvan a necesitar.

Una cualidad práctica durante todo el año, pero especialmente útil cuando llega el invierno y la terraza empieza a cambiar casi a diario.

ApilableSillas Fresh de Garbar apiladas
LigeraSillas Wind de Garbar en una terraza

Sillas Fresh apiladas y sillas Wind en terraza: se retiran en minutos y vuelven a salir cuando hacen falta.

03

Antes de guardar, toca limpiar

Hay una regla sencilla que ahorra bastante trabajo cuando llega la primavera:

La regla

No guardar sucio lo que queremos volver a encontrar limpio.

Después de meses de servicio, el mobiliario acumula polvo, restos de comida, contaminación, hojas y pequeñas manchas que quizá pasan desapercibidas en el día a día.

El polipropileno juega aquí con ventaja. Su mantenimiento es sencillo: para una limpieza habitual basta con agua tibia, jabón suave y una esponja o un paño no abrasivo. Conviene prestar especial atención a juntas, patas y zonas menos visibles, donde suele acumularse más suciedad.

Después, aclarar y dejar secar completamente antes de apilar o almacenar. No hacen falta grandes ceremonias. Agua, jabón y un poco de tiempo suelen ser suficientes.

04

Preparada para el invierno

Limpiar, apilar y guardar lo que no se necesita ayuda a cuidar el mobiliario y a hacer que la terraza funcione mejor durante los meses fríos. Y cuando vuelvan los días largos, bastará con deshacer las pilas, sacar algunas mesas más y volver a empezar.

Garbar